Conservadurismo itálico y oficialidad romana: los colegios sacerdotales de la ciudad de Tusculum. Novedades a través del estudio de la documentación epigráfica.
Abstract:
Uno de los fenómenos más interesantes que ha puesto en evidencia el análisis del dossier epigráfico de la antigua capital latina ha sido su particular constitución,especialmente en ámbito religioso. Tusculum documenta la figura del aedilis lustr(alis), sacerdote municipal a la encabeza de una serie de cargos religiosos autóctonos, entre los que figuran el monitor sacrorum y el praefectus sacrorum, instituciones sólo documentadas en el antiquissimum municipium. Junto a éstos asisten otros sacerdocios de tradición romana, como el augur, el único común a otras ciudades del Latium Vetus, que presentan por el contrario en sus más altas jerarquías sacerdocios de tradición romana (pontifex y el flamen). Los sacerdotes municipales mantienen una especial relación con el santuario mayor de la antigua ciudad: la aedes Castoris et Pollucis, de la que depende un nutrido colegio de aeditui, en principio libertos. El prestigio social de estos personajes irá en aumento, hasta llegar a ser integrado por personajes libres de nacimiento y alcanzando la nómina como augustales Esta independencia del cuadro institucional de Tusculum respecto a otras realidades laciales demuestra que, a pesar de la homologación impuesta desde Roma, esta pequeña ciudad lacial conservó una constitución autónoma particularmente ligada a sus instituciones religiosas. Su temprana adquisición del estatuto como municipium optimo iure (381 a. C.) puede estar en la base de un fenómeno ligado a la inclusión de los ritos y ceremonias de la antigua capital latina en la esfera religiosa romana, una “communio sacrorum”, como se documenta para Lavinium. Su participación en la religión oficial se manifiesta también con la creación probablemente augústea de un colegio sacerdotal de rango ecuestre en Roma dedicado a los sacra Tusculana: los sacerdotes (o sodales) Tusculani, cuyo prestigio social no era, no obstante, paragonable al de otros sacerdocios romanos. Sin embargo, su conservación y cierto auge en época Antonina manifiesta que, a pesar de su relativa visibilidad social -los sacerdotes Tusculani solían ser personajes recientemente incorporados al ordo equester– , la conservación de los vínculos sagrados establecidos con las divinidades protectoras de la antigua capital del Latium Vetus estaba en la base de los arcana imperii romani.