Ocupación y explotación de espacios altimontanos pirenaicos en la Antigüedad: visiones desde la arqueología del paisaje
Resumen:
Entre el 2004 y el 2009, el GIAP llevó a cabo dos proyectos centrados en la ocupación y explotación de los espacios altimontanos en dos valles pirenaicos de la cuenca del alto Segre: el valle del Madriu – Perafita- Claror (Andorra), en los Pirineos axiales, y el valle de la Vansa en la Sierra del Cadí (Alt Urgell), en la orla pirenaica caliza. En Andorra, los estudios se llevaron a cabo en el marco de la declaración de la UNESCO de 2004 del valle del Madriu – Perafita- Claror como paisaje cultural Patrimonio de la Humanidad. En 2010 se inició un nuevo proyecto en espacios altimontanos pirenaicos, actualmente en curso, en las cabeceras del Ter y del Freser, en el valle de Nuria y en el valle de Coma de Vaca. El proyecto se centra en las cabeceras de los valles, por encima de la cota 2.000 hasta la línea de cresta axial, en el término municipal de Queralbs (Ripollès). El área de estudio comprende pues el valle del Freser, el valle de Coma de Vaca, el valle de Núria y la coma de Fontalba. Finalmente, fuera del ámbito estrictamente pirenaico cabe destacar también las investigaciones llevadas a cabo en el macizo del Montseny, en la cordillera prelitoral. Los estudios se han desarrollado a través de la combinación de técnicas diversas: la prospección y excavación arqueológicas, el estudio de documentación escrita, el análisis paleoambiental multiproxy (polen, NPP, micro y macro carbones, sedimentología y geoquímica), y las tecnologías SIG. Los resultados obtenidos muestran una ocupación ininterrumpida de los espacios altimontanos desde el Neolítico hasta época contemporánea. Esta ocupación se caracteriza por la marcada variabilidad espacial y cronológica de las actividades humanas, que comprenden por ejemplo una ocupación estable y de larga duración fechada en el Neolítico, o una fuerte diversificación de las actividades y de la explotación de recursos en el período romano (metalurgia, resina de pino, producción de carbón, pastoreo y actividades ganaderas). Esta alta diversidad de actividades genera una complejidad paisajística específica de las áreas altimontanas pirenaicas. Por otra parte, los resultados permitirán una transferencia de conocimiento orientada a una gestión del paisaje que favorezca el desarrollo de políticas de desarrollo sostenible.