Serlianas durante el Renacimiento italiano y español: del triunfo de la religión católica al lenguaje imperial
Resumen:
Presentamos una panorámica general sobre el desarrollo de la “serliana” durante el Renacimiento italiano, evidenciando los ejemplos que consideramos más relevantes en la arquitectura del periodo desde Filippo Brunelleschi, que instaura el motivo en ámbito sacro e inicia un importante proceso de difusión. Casi todos los arquitectos del Primer Renacimiento asimilaron la “serliana” en estructuras diversas, conjugándola con tradiciones locales. Habrá que esperar a los dos últimos decenios del Quattrocento para que Giuliano da Sangallo y Leonardo adopten el esquema también en la arquitectura residencial de carácter áulico. Gracias a Bramante y a otros artistas como Rafael, Baldassarre Peruzzi, Antonio da Sangallo el Joven y Giulio Romano, el motivo goza de extraordinaria fortuna durante el Segundo Renacimiento. Composiciones cada vez más complejas y monumentales favorecieron la permeabilidad entre exterior e interior, y en obras como aquellas de Galeazzo Alessi en Génova la “serliana” refleja una connotación imperial. Tal recorrido ilustra el progresivo trasvase del universo religioso al cortesano y, paralelamente, la permeabilidad entre lo sacro y lo profano. En el s. XVI también España se sitúa a la vanguardia de Europa en un diálogo con las últimas tendencias italianas, en particular con la “serliana” empleada en la arquitectura residencial, en el castillo-palacio de La Calahorra, el palacio Vich en Valencia o el palacio de Carlos V en Granada, como parte de una compleja iconografía del poder. Durante toda la centuria el motivo se introduce asimismo en una producción típicamente hispana, el retablo monumental, y sirve como escenografía para imponentes tumbas. Italia fue la gran protagonista del proceso e influyó decisivamente en España, pero esta última alcanzaría soluciones propias y originales en el s. XVI al mismo nivel innovador.